Ensalada rusa ligera

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Tapa, aperitivo o estrella del picoteo, la ensaladilla rusa es uno de los platos clásicos de nuestra gastronomía que apetece más que nunca en cuanto asoma el verano, a pesar de que no es el mejor momento para arriesgarse con el huevo crudo de la mayonesa. Precisamente este ingrediente multiplica las calorías, pero hay maneras de hacerla más ligera.

Sin pretender engañar a nadie con la idea de que “sabe igual” que una señora ensaladilla con todos sus ingredientes clásicos, esta versión es apta para disfrutarla más a menudo durante todas las semanas de calor, porque además sustituimos la patata por otra hortaliza. Y tiene la ventaja de es que una receta fácilmente personalizable al gusto.

En este caso recurrimos al nabo, por su color blanco y textura similar a la patata cuando se cocina, aunque podríamos emplear también coliflor, salvo que su sabor una vez cocida nos resultara demasiado fuerte.

Como sustituto de la mayonesa, proponemos el versátil queso fresco batido desnatado, saciante, ligero y de sabor neutro, aunque también podemos usar yogur, skyr o una lactonesa o veganesa casera, si no nos importan tanto las calorías. Lo mejor es elaborar la mezcla, probar y corregir los aderezos al gusto.

Ingredientes

Para 2 personas

1 Nabo (170 g pelado, aproximadamente)
1 Zanahoria
60 g Guisantes o al gusto
1 Huevo
1 Pepinillo (opcional)
1 Atún en aceite de oliva virgen extra o al natural (lata)
200 g Queso fresco batido desnatado
Ralladura de limón al gusto
Sal al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Mostaza (opcional)
5 ml

Lavar bien el nabo y la zanahoria, pelar ligeramente con un pelaverduras y cortar en trozos grandes. Poner a calentar abundante agua con sal y hervir los vegetales juntos. Cocer hasta que el nabo esté muy tierno, dejando la zanahoria un poco más firme.

Añadir también el huevo, lavado suavemente, y contar 10 minutos desde que hierve el agua; sacar con cuidado y enfriar con agua helada. Pelarlo cuando no queme. Aprovechar el agua de la olla para cocer brevemente los guisantes congelados, procurando que no se pasen. Escurrir.

Picar la zanahoria en cubos pequeños y rallar, picar o chafar el nabo. Combinar todas las verduras en una fuente, añadir un pozo de sal y mezclar con el atún escurrido. Agregar también el huevo muy picado y un pepinillo, si se desea.

Finalmente escurrir el líquido del queso fresco, añadir un poco de sal y ralladura de limón. Batir con un chorrito de buen aceite de oliva virgen extra y la mostaza (opcional), y mezclar con los demás ingredientes. Remover con suavidad, probar y corregir de sal. Tapar y dejar enfriar hasta el momento de servir.

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