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Panqueques de banana fáciles y ligeros

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Estos panqueques de banana son una alternativa sencilla para preparar un desayuno o una merienda diferente. La banana aporta dulzor y una textura suave, mientras que la combinación de harinas permite conseguir unos panqueques tiernos y fáciles de preparar.

Ingredientes

  • 1 banana mediana ligeramente madura
  • 50 g de harina de trigo de todo uso
  • 50 g de harina de quinoa o harina de arroz
  • 250 ml de leche descremada
  • Una pequeña cantidad de aceite para cocinar
  • Azúcar al gusto, opcional

Preparación

Comienza pelando la banana y colócala en un recipiente. Aplástala con ayuda de un tenedor hasta obtener una consistencia suave y cremosa. No es necesario convertirla completamente en puré; pueden quedar algunos pequeños trozos.

Añade las dos harinas y vierte poco a poco la leche descremada. Mezcla hasta conseguir una preparación uniforme y sin grandes grumos.

Si quieres unos panqueques un poco más dulces, puedes incorporar una pequeña cantidad de azúcar, aunque la banana madura ya aporta dulzor naturalmente.

Calienta una sartén antiadherente a fuego medio y agrega aproximadamente media cucharadita de aceite, distribuyéndola por toda la superficie.

Vierte una porción de la mezcla y extiéndela suavemente para formar el panqueque. No es necesario que quede demasiado grueso.

Cocina hasta que comiencen a aparecer pequeñas burbujas o agujeros en la superficie. En ese momento, dale la vuelta cuidadosamente con una espátula y cocina el otro lado durante aproximadamente un par de minutos.

Retira el panqueque y repite el procedimiento con el resto de la mezcla hasta terminarla.

Puedes servir los panqueques de banana solos o acompañarlos con frutas frescas, un poco de miel, rodajas de banana u otros ingredientes de tu preferencia. También quedan perfectos junto a una taza de café, té o un vaso de jugo natural.

Gazpacho casero

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El gazpacho andaluz es una sopa fría perfecta para los días de calor. Su combinación de tomates maduros, pepino, pimiento verde y aceite de oliva da como resultado una preparación refrescante, ligera y llena de sabor. Además, es muy sencilla de preparar y puede dejarse en la nevera hasta el momento de servir.

Ingredientes

  • 1 kg de tomates frescos y bien maduros
  • ½ pimiento verde
  • ½ pepino
  • ½ cebolla pequeña
  • 1 diente de ajo
  • 2 rebanadas de pan, preferiblemente del día anterior
  • 2 cucharadas de vinagre blanco
  • Agua, cantidad necesaria
  • Aceite de oliva al gusto
  • Sal al gusto

Preparación

Comienza lavando muy bien los tomates, el pimiento verde y el pepino. Córtalos en trozos grandes para facilitar el triturado. Reserva un pequeño pedazo de pimiento para utilizarlo posteriormente como decoración.

Pela la cebolla y el ajo y córtalos en trozos. Si prefieres un sabor de cebolla menos intenso, también puedes reservarla y servirla finamente picada como acompañamiento para que cada persona añada la cantidad que desee.

Coloca los tomates, el pimiento, el pepino, la cebolla y el ajo en una licuadora o procesador de alimentos. Incorpora las dos rebanadas de pan y tritura durante varios minutos hasta conseguir una preparación lo más homogénea posible.

Comprueba la consistencia. Si está demasiado espesa, agrega agua poco a poco mientras continúas triturando. Es recomendable hacerlo gradualmente, ya que los tomates maduros pueden aportar suficiente líquido y quizás necesites muy poca agua o incluso ninguna.

Añade las dos cucharadas de vinagre blanco, una pizca de sal y un buen chorrito de aceite de oliva. Vuelve a triturar hasta que todos los ingredientes estén perfectamente integrados. Prueba y ajusta la cantidad de sal, vinagre o aceite según tu gusto.

En este punto puedes decidir si quieres un gazpacho completamente suave. Para conseguir una textura más fina, pásalo por un colador. Si prefieres conservar pequeños restos de las verduras y una consistencia más rústica, puedes dejarlo directamente como salió de la licuadora.

Lleva el gazpacho a la nevera durante unas horas para que esté bien frío antes de servir.

Al momento de llevarlo a la mesa, distribúyelo en platos hondos o pequeños cuencos. Termina con un poco de pimiento verde y tomate finamente picados y unas gotas de aceite de oliva por encima.

Sirve inmediatamente y disfruta de un gazpacho fresco, ligero y lleno de los sabores clásicos de las verduras de verano.

Caldo de verduras casero fácil

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Preparar un buen caldo de verduras casero es muy sencillo y puede convertirse en una excelente base para sopas, arroces, cremas, salsas y guisos. Con unas pocas verduras podemos obtener un caldo aromático y lleno de sabor que además podemos preparar con anticipación y conservar para utilizarlo cuando lo necesitemos.

Ingredientes

  • 1 kg de cebolla
  • 1 kg de apio, incluyendo algunas de sus hojas
  • ½ kg de zanahorias
  • 3 litros de agua

Ingredientes opcionales

  • Algunos dientes de ajo
  • 1 puerro
  • Unas ramas de cilantro fresco
  • Algunas hojas de laurel

Preparación

Comienza lavando muy bien todas las verduras. Pela las que lo necesiten y córtalas en trozos medianos. No es necesario que tengan exactamente el mismo tamaño ni una forma perfecta, ya que posteriormente vamos a colar el caldo.

Coloca la cebolla, el apio y las zanahorias en una olla suficientemente grande. Si quieres conseguir un caldo más aromático, puedes incorporar también ajo, puerro, cilantro y unas hojas de laurel.

Añade aproximadamente 3 litros de agua y lleva la olla a fuego alto. Una vez que el agua comience a hervir, reduce la intensidad a fuego medio.

Deja cocinar las verduras durante aproximadamente 45 minutos, permitiendo que poco a poco liberen todo su sabor. Durante este tiempo, el líquido irá reduciéndose y adquiriendo un aroma y un color más intensos.

Cuando el caldo esté listo, retira la olla del fuego y pásalo por un colador para separar completamente las verduras del líquido.

Deja enfriar el caldo de verduras antes de guardarlo en recipientes limpios y con tapa. Después podrás utilizarlo como base para preparar sopas, arroces, risottos, cremas de verduras, guisos o diferentes tipos de salsas.

Una de sus ventajas es que puedes preparar una buena cantidad y conservarla para tener siempre a mano un caldo casero listo para darle más sabor a tus comidas.

Sardinas al horno con ajo y perejil

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Las sardinas al horno son una opción sencilla para disfrutar este pescado sin necesidad de freírlo. El ajo, la cebolla, el perejil y el aceite de oliva aportan mucho sabor y ayudan a conseguir un plato jugoso y aromático.

Ingredientes

  • 500 g de sardinas frescas, preferiblemente limpias o fileteadas
  • ½ cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • Un puñado de perejil fresco
  • Aceite de oliva
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra al gusto

Preparación

 

Comienza revisando y limpiando bien las sardinas, retirando las escamas y las espinas que puedan quedar. Si las compras ya fileteadas, este paso será mucho más rápido.

Pica finamente la cebolla, los dientes de ajo y el perejil. Coloca las sardinas en un recipiente y añade las verduras y hierbas picadas. Condimenta con sal y pimienta y agrega una cantidad generosa de aceite de oliva.

Mezcla cuidadosamente para que las sardinas queden impregnadas con todos los sabores. Cubre el recipiente y deja marinar durante aproximadamente una hora.

Precalienta el horno a 150 °C. Distribuye las sardinas sobre una bandeja procurando que no queden demasiado amontonadas y colócalas inicialmente con la piel hacia abajo.

Hornea durante aproximadamente 15 minutos. Después, dales la vuelta con cuidado y continúa la cocción unos 5 minutos más, vigilando el pescado para evitar que se reseque, ya que el tiempo puede variar ligeramente dependiendo del horno y del tamaño de las sardinas.

Retira del horno y sirve inmediatamente. Puedes terminar el plato con un pequeño chorrito adicional de aceite de oliva y perejil fresco. Acompáñalas con papas, ensalada, verduras asadas o unas rebanadas de pan.

Ensalada de rúcula y manzana con aderezo de miel y balsámico

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Ingredientes

  • 2 tazas de rúcula fresca
  • 1 manzana verde o roja
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • Jugo de ½ limón
  • 1 cucharada de vinagre balsámico
  • 1 cucharadita de miel

Preparación

Lava bien la manzana, córtala por la mitad y retira el corazón y las semillas. Puedes conservar la piel para aportar más color y textura. Después, córtala en láminas finas o pequeños cubos, según prefieras.

Para preparar el aderezo, coloca en un recipiente pequeño la salsa de soja, el aceite de oliva, el jugo de limón, el vinagre balsámico y la miel. Mezcla enérgicamente hasta conseguir una salsa bien integrada.

Coloca la rúcula fresca y la manzana en una ensaladera amplia. Vierte el aderezo poco a poco y mezcla delicadamente para que las hojas se impregnen sin perder su textura.

Prueba la ensalada y, si lo consideras necesario, añade una pequeña pizca de sal, teniendo en cuenta que la salsa de soja ya aporta un sabor salado.

Sirve inmediatamente para disfrutar de una ensalada fresca, ligera y con un delicioso contraste entre el sabor ligeramente picante de la rúcula, la frescura de la manzana y el toque dulce y ácido del aderezo.

Tofu ahumado salteado con verduras al estilo asiático

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Ingredientes

  • 300 g de tofu ahumado
  • 200 g de tallos de ajo chino o, como alternativa, vainitas verdes
  • 1 trozo de aproximadamente 2 cm de jengibre fresco
  • 2 dientes de ajo
  • 1 tallo de cebollino
  • Salsa de soja ligera al gusto
  • 50 g de carne de cerdo molida, opcional
  • Aceite vegetal para saltear

Preparación

Comienza cortando el tofu ahumado en láminas. Lava los tallos de ajo chino o las vainitas y córtalos en trozos de aproximadamente 2 o 3 centímetros.

Pica los dientes de ajo muy finamente y corta el jengibre en láminas delgadas. Trocea también el cebollino y resérvalo para utilizarlo al momento de servir.

Calienta un poco de aceite vegetal en un wok o una sartén profunda. Incorpora el ajo y el jengibre y saltéalos durante unos segundos, únicamente hasta que comiencen a desprender su aroma.

Agrega los tallos de ajo chino o las vainitas y cocina a fuego fuerte hasta que adquieran un color verde intenso y estén ligeramente tiernos, pero todavía crujientes. Si quieres preparar la versión con carne, añade en este momento el cerdo molido y cocínalo completamente.

Incorpora las láminas de tofu ahumado y continúa salteando durante un par de minutos, mezclando con cuidado para evitar que el tofu se rompa.

Finalmente, añade un poco de salsa de soja, mezcla hasta que todos los ingredientes queden bien impregnados y retira del fuego.

Sirve inmediatamente y termina el plato colocando cebollino fresco picado por encima. El resultado es un salteado sencillo, aromático y lleno de sabores de inspiración asiática.

Receta de calabacines rellenos de carne

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Ingredientes

  • 2 calabacines grandes
  • 300 g de carne molida, preferiblemente de cerdo
  • ½ cebolla mediana
  • 1 tomate pequeño
  • 1 diente de ajo
  • ½ pimiento rojo
  • Queso blanco rallado al gusto
  • Queso parmesano rallado al gusto
  • Orégano al gusto
  • Comino molido al gusto
  • Sal al gusto
  • Pimienta al gusto
  • Aceite de oliva

Preparación

Comienza cortando los calabacines por la mitad a lo largo. Con un cuchillo realiza algunos cortes en forma de cuadrícula sobre la pulpa, teniendo cuidado de no llegar hasta la piel para evitar que se rompan.

Con ayuda de una cuchara o un tenedor, retira aproximadamente dos tercios de la pulpa de cada mitad. Reserva esta parte del calabacín, ya que la utilizaremos para preparar el relleno.

Pica finamente la cebolla, el tomate, el pimiento rojo y el ajo. Corta también en pequeños trozos la pulpa de calabacín que habías reservado. Calienta un poco de aceite de oliva en una sartén y sofríe primero las verduras hasta que comiencen a ablandarse.

Añade la carne molida de cerdo y mezcla bien con las verduras. Condimenta con orégano, comino, sal y pimienta. Cocina durante unos minutos y, si notas que la preparación está demasiado seca, incorpora aproximadamente medio vaso de agua.

Reduce el fuego y deja cocinar el relleno durante unos 20 minutos, removiendo ocasionalmente. La preparación debe quedar jugosa, pero sin exceso de líquido. Prueba y rectifica la cantidad de sal y especias si fuera necesario.

Mientras se cocina la carne, coloca las mitades de calabacín en una bandeja y hornéalas durante 10 minutos a 180 °C. Retíralas del horno una vez transcurrido este tiempo, pero mantenlo encendido.

Rellena generosamente cada calabacín con la mezcla de carne y verduras. Agrega por encima queso blanco rallado y una capa de queso parmesano para conseguir un acabado dorado y apetitoso.

Vuelve a introducir la bandeja en el horno, esta vez a 200 °C, y cocina hasta que el queso se derrita y la superficie quede ligeramente gratinada.

Sirve los calabacines rellenos de carne recién horneados. Puedes acompañarlos con una ensalada fresca o disfrutarlos solos como un plato completo.

 

Albóndigas de espinacas acompañadas con puré de brócolis

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Una alternativa vegetariana diferente y llena de sabor. Estas albóndigas de espinaca y nueces se acompañan con un cremoso puré de brócoli, creando un plato sencillo que podemos preparar en casa.

Ingredientes para las albóndigas

  • Una cantidad abundante de hojas de espinaca fresca
  • 50 g de nueces peladas
  • 1 cucharadita de garam masala
  • 2 yemas de huevo
  • 1 cucharadita de pan rallado, más un poco adicional para empanizar
  • Sal al gusto
  • Aceite para cocinar y freír

Ingredientes para el puré de brócoli

  • Brócoli fresco
  • 1 cucharadita de mantequilla
  • 1 cucharada de crema de leche
  • Sal y pimienta al gusto
  • Una pizca de nuez moscada, opcional

Preparación de las albóndigas

Comienza lavando cuidadosamente las espinacas y pícalas. Calienta una sartén con un poco de aceite y cocínalas hasta que pierdan buena parte de su volumen y el líquido que desprenden se haya evaporado.

Tritura las nueces y agrégalas a las espinacas junto con el garam masala y una pizca de sal. Mezcla bien, retira del fuego y coloca la preparación en un recipiente. Cuando se haya templado, incorpora las yemas y una cucharadita de pan rallado hasta conseguir una mezcla que pueda moldearse.

Forma pequeñas albóndigas con las manos, procurando que queden compactas. Pásalas por pan rallado hasta cubrirlas completamente y fríelas en aceite caliente durante unos minutos, girándolas para que se doren de manera uniforme. Retíralas y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Preparación del puré de brócoli

Lava muy bien el brócoli y sepáralo en pequeños ramilletes. Pon agua con una pizca de sal a hervir y cocínalo durante aproximadamente 10 a 15 minutos, o hasta que esté suficientemente tierno para atravesarlo fácilmente con un tenedor.

Escúrrelo y colócalo en un recipiente profundo. Añade la mantequilla y la crema de leche, sazona con sal y pimienta y tritura hasta conseguir un puré suave y homogéneo. Si quieres darle un toque diferente, puedes incorporar una pequeña cantidad de nuez moscada.

Sirve las albóndigas de espinaca recién hechas acompañadas del puré de brócoli. El resultado es un plato vegetariano cremoso por un lado y ligeramente crujiente por el otro, perfecto para disfrutar como almuerzo o cena.

*Garam Masala*

El Garam Masala más básico está compuesto por semillas de cilantro, comino, cardamomo, canela, clavos, nuez moscada y pimienta negra. Y digo más básico porque no existe una preparación única para esta mezcla, de hecho, los ingredientes y modos de preparación del Garam Masala varían de pueblo en pueblo e incluso de familia en familia.

Cómo usar el Garam Masala

Una de las formas de usar esta mezcla de especias es agregándola a un estofado cuando estamos casi por terminar la cocción, es decir, si haces un pollo estofado con tomate, cebolla y ajo, lo cocinas el tiempo correspondiente y, 5 minutos antes de apagar el fuego y servir, le agregas el Garam Masala. La idea de esto es que los aromas y sabores no se diluyan por completo al momento de servir.

Ingredientes:

  • 1 cucharadita de semillas de cilantro
  • 1 cucharadita de semillas de comino
  • 1/2 cucharadita de cardamomo
  • 1 cucharadita de semillas de pimienta negra
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada
  • 1/2 cucharadita de canela en polvo
  • 1/4 de cucharadita de clavo en polvo

Preparación:

  1. Calienta una sartén a fuego suave y agrega todas las especias.
  2. Déjalas tostar unos minutos sin que se lleguen a quemar. Lo que quieres es simplemente «activarlas» con un poco de calor.
  3. Cuando empiecen a soltar su deliciosa fragancia apaga el fuego.
  4. Muele bien las semillas en un mortero.

Listo, ya tienes Garam Masala hecho en casa.

Siete claves para empezar a practicar canicross

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Hacer deporte es imprescindible para mantener un buen estado de salud y correr es una opción excelente para ejercitarse si no tenemos la oportunidad de ir al gimnasio.

Hay una variedad del running que es hacerlo acompañado de una mascota como el perro. Esta disciplina se llama canicross y consiste en realizar una carrera pero usando también la fuerza de nuestra mascota, que irá delante de nosotros y así poder correr más rápido. El canicross tiene su dificultad porque dependemos de las habilidades de nuestros perros.

Si estás empezado a valorar entrar en el mundo del canicross te vamos a decir siete claves para empezar a practicarlo y todos los beneficios de correr con nuestros perros.

Claves para empezar a practicar canicross

No hagas canicross si no has educado a tu perro para hacerlo

Como normativa, el perro tiene que ir delante de su compañero, no puede ir al lado y mucho menos detrás, esto es algo que deberás a enseñar a tu perro. Además deberemos educarle para que pueda reconocer cuándo sale a entrenar y cuándo es un paseo.

Para poder entrenarle es primordial que los dos salgáis a practicar, ya que necesitas que tu amigo corra más que tú, por lo que necesita ejercitarse también.

No todos los perros son aptos para hacer canicross

La raza del perro importa y su motivación también, un perro pequeño no tiene tanta fuerza como un perro grande o un perro con el hocico chato pueden tener problemas de respiración en la carrera.

Si tienes un amigo peludo en tu familia puedes ir a tu veterinario para que valore si es apto para hacer un canicross.

Si no tienes perro, puedes adoptar ya que hay mucho perros de caza que son abandonados tras ese periodo. También puedes adoptar perros nórdicos, que también son de los perros más abandonados en España. ¡No compres, adopta!

Su educación va a ser la clave del éxito

Nunca pegues ni castigues de forma estricta al animal, ya que de esta manera no vas a conseguir que te respete, sino que te tenga miedo, y nunca vais a poder practicar canicross juntos.

Un animal se educa mediante el refuerzo positivo y no el castigo, esto es por si forma de pensar de causa-efecto, que es mucho más básica que la de los humanos. Los perros relacionan el premio con algo que han hecho bien y lo interiorizan mucho mejor que el castigo.

La comunicación entre vosotros es primordial

El perro, al igual que tú, va a necesitar motivación para seguir corriendo, por lo que utilizar palabras de ánimo mientras corráis puede ser muy bueno para que rinda más el entrenamiento.

Además que debe haber ciertas órdenes para que éste no se despiste ni se desvíe ya que lo más difícil de conseguir es que nuestro perro corra por delante y en línea recta.

Antes de correr, hay que acostumbraros al equipo

La equipación en canicross es muy importante y no se puede correr sin ella, por lo tanto, lo más importante es que la adquieras antes de empezar a practicar.

Una vez la tengas, el segundo paso será que ambos os acostumbréis a correr con ella, ya que puede ser difícil al principio correr con tu perro tirando de ti. El perro también tiene que acostumbrarse a usar el arnés, puede ser muy interesante dejarle el arnés puesto aunque no estéis corriendo para que se acostumbre a él.

En el canicross el perro tiene que disfrutar

Aunque es, en cierta manera, una competición, y nosotros estemos acostumbrados a correr diez kilómetros, el perro no tiene porqué disfrutarlo ni entender que eso es una competición.

El éxito del canicross es hacer deporte juntos, disfrutando de una actividad tan divertida y maravillosa como esta, en la que te nutre mentalmente y sientes que te une con tu amigo peludo. Olvídate que es una competición y ayuda a tu perro a disfrutarlo contigo.

Asegúrate que ambos hayáis descansado y comido bien

El canicross no deja de ser una actividad física intensa, con lo cual el descanso nocturno adecuado y una alimentación completa y saludable es importante.

Tanto tu y como tu perro debéis cumplir estos dos requisitos si queréis que vuestro entrenamiento sea efectivo.

Beneficios de practicar canicross con nuestros perros

Mejora el estado de salud de ambos

Los beneficios del deporte son muchos, tanto para ti como para el perro, y practicarlo juntos es una opción excelente para poder ejercitarse mejorando así vuestra salud y vuestras capacidades físicas.

Además, tanto la obesidad humana como la canina son muy peligrosas para nuestra calidad de vida, de hecho en el caso de los perros, provoca más muertes de lo que podemos imaginar.

Mejora tu relación con tu mejor amigo

Todos los que hemos tenido perros alguna vez o tenemos, sabemos que ese animal peludo y fiel se convierte en tu mejor amigo y en un miembro más de tu familia.

Hacer actividades lúdicas con tu compañero fiel, hará que vuestra relación mejore y hará que el animal te quiera más también. En resumen, vuestra relación saldrá favorecida.

Mejorará el comportamiento del perro en casa

Aquí se juntan dos factores muy importantes, en primer lugar, la actividad física diaria hará que tu perro esté más tranquilo en casa, menos destructivo y más asequible para poder educarle mejor.

En segundo lugar, las instrucciones que le des para enseñarle esta disciplina va a aumentar la actividad cerebral del perro, haciendo que éste tenga más facilidad de aprender más trucos. Además, ayudará también que te respete como líder y se vuelva un perro más fácil de educar.

Del body-positive al body-neutrality

Las redes sociales son un medio de comunicación que ha venido para quedarse y son muchas las influencers que han visualizado los términos de ‘Body Positive’ y ‘Body Neutrality’. También han conseguido dar voz a los cuerpos naturales y al hecho de ser fiel a uno mismo. ¿Pero qué significan realmente estos términos y cómo nos están afectando?

Marina Esteve Grifo, psicóloga general sanitaria, nos explica que el ‘Body Positive’ se basa en la idea de que hay muchos tipos de bellezas y que podemos querer nuestro cuerpo dejando de lado los estándares de belleza de la sociedad. “Es un movimiento centrado en integrar actitudes positivas hacia nuestros cuerpos”, sostiene. Mientras tanto, el ‘Body Neutrality’ se enfoca poder cuidar y disfrutar tu cuerpo, refiriéndose a éste como una máquina que hace muchas cosas por ti como, por ejemplo, sentir un abrazo, oler, besar, etc. Es decir, te invita a ver tu cuerpo más allá de una valoración física.

¿Favoreciendo la baja autoestima?

No obstante, la experta detalla que la fama que ha obtenido este movimiento puede volverse en contra de sus propósitos iniciales ya que hay personas que no tienen una autoestima estable o que pueden tener una visión distorsionada de su cuerpo y que cualquier comentario puede influir en su percepción. Además, recoge que los comentarios frecuentes en torno al peso podrían ser un factor para desarrollar una autoestima baja, lo que puede llevar a desencadenar problemas psicológicos y emocionales, como por ejemplo: inseguridades, ansiedad, depresión, problemas de alimentación, obsesiones, etc.

“Nos enseñan que no todos los cuerpos son iguales, pero que hay cuerpos y caras más bonitos que otros y que, en función de donde te localices adquirirás diferente valor. Esto solo nos hace evaluar nuestro propio cuerpo y favorecer la bajar la autoestima, partiendo de una creencia errónea que evita la aceptación y validación de uno mismo”, añade.

Body Positive vs Body Neutrality

Si algo queda claro es que el ‘Body Positive’ es un movimiento que surge con el objetivo de dar voz a la diversidad de cuerpos, fomentando la importancia de quererse a una misma, independientemente de las tallas. Así nos lo cuenta Elisa Vegas, psicóloga general sanitaria, quien recoge que este movimiento supone la adopción de una filosofía de vida basada en la positividad extendiéndose más allá del físico para aplicarla al día a día.

Nos explica que el ‘Body Neutrality’ se presenta como una alternativa que aboga por establecer una relación neutra con nuestro cuerpo, ni positiva ni negativa, alertando de los peligros que puede acarrear la presión de tener que “pensar siempre en positivo”.

“Sabemos que una relación negativa con nuestro cuerpo y nuestra apariencia física puede ocasionar graves problemas de salud como, por ejemplo, los trastornos de la conducta alimentaria. Pero una relación excesivamente positiva, ¿no es sino la otra cara de la misma moneda?”, se pregunta la experta. Recoge además que un exceso de positivismo o, como se conoce popularmente, de positividad tóxica, hace que toda la responsabilidad recaiga en la persona con mensajes como de ti depende ser feliz, si te esfuerzas lo suficiente conseguirás amar tu cuerpo, es cuestión de tu actitud lograr sentirte bien con tu físico o ser positiva es tu elección.

Cuando mantener una actitud positiva se vuelve una obligación

De esta manera nos cuenta que se obvia, por tanto, algo fundamental: el contexto. Vivimos inmersos en un contexto que fomenta un estilo de vida que roza lo idílico en el que todo es felicidad y se niega cualquier señal de malestar. “¿Qué pasa entonces si no consigo sentirme bien con mi propio cuerpo? ¿Si hay días que me siento triste o frustrada ante el espejo?”, se cuestiona. El problema, nos explica, radica en que amar tu cuerpo y mantener una actitud positiva se vuelve una obligación, convirtiéndose esto en un patrón de comportamiento tan rígido que choca con la realidad.

“La realidad es que pensar siempre en positivo no es real ni saludable. Por mucho que intentemos evitar nuestras emociones, las necesitamos para sobrevivir (incluidas con las que nos resultan más desagradables) y que el sufrimiento forma parte de la vida y vamos a tener que convivir con él, nos guste o no”, asegura Vegas.

Concluye que la clave de nuestra salud psicológica está en la flexibilidad frente a la rigidez. En estar abiertos a nuestra experiencia emocional, sin juzgarla: “Promover la aceptación es el objetivo fundamental si queremos gozar de una buena relación con nuestro cuerpo y nuestra autoimagen”.

Y nos recuerda que cuando hablamos de aceptación hay que hacer un matiz importante: aceptar no es ponernos las gafas de la positividad y verlo todo de color de rosa. “Aceptar también implica que puede haber cosas de nuestro cuerpo que no nos gustan, que puedes permitirte no amar cada centímetro de tu cuerpo, cada arruga, cada estría… que puedes permitirte no sonreír frente al espejo cada vez que te miras, pero eso no va a impedir que puedas seguir viviendo la vida que quieres vivir”, concluye Elisa Vegas.

El Body Neutrality y la aceptación

Isora Medina Rodríguez, experta en coaching profesional y mindfulness, opina que para ella el tema habla de la libertad y de nuestro primer espacio en propiedad que es nuestro cuerpo. “Estamos tan cansadas de escuchar consejos que por fin le ponemos sentido crítico al bombardeo de mensajes de cómo tenemos que ser. La idea de estar siempre alegre. Pues no, la tristeza también es una emoción necesaria. El tema es la aceptación de la realidad, lo que estamos viviendo, y luego, decidir qué queremos y ponernos en marcha”.

Opina que no todo nos vale a todas, a algunas les será útil el concepto del ‘Body Positive’, pues las libera de tener que cumplir unos cánones de belleza imposibles y otras, van más allá con el concepto de no tener que ser ni siquiera bonitas. En este sentido, la coach personal nos recuerda la importancia de razonar y que cada mujer, fuera de de marcos conceptuales, elija: ser, pensar, sentir y actuar como ella quiera.

¿Son realmente tan diferentes ambos movimientos?

Rocío Pérez Lobato y Carmen Montoro García, psicólogas y codirectoras del Centro de psicología Promethea, sostienen que el ‘Body Neutrality’ se origina como si fuera el movimiento opuesto al ‘Body Positive’ y, en su opinión, no es así: “En el ‘Body Positive’ lo que se pretende es observar lo que no nos gusta de nuestro cuerpo y transformarlo en positivo. Sería algo así como, por ejemplo, pensar que me gustan mis piernas, mi celulitis y las amo”.

“Mientras tanto, en el ‘Body Neutrality’ se intenta transformar lo que vemos desagradable de nuestro cuerpo en términos funcionales y racionales, por lo que se deja fuera la emoción. Por ejemplo: yo amo mis piernas porque ellas me ayudan a correr”, exponen las expertas.

Recogen que lo que subyace en ambos es la evitación de las vivencias desagradables que nos puede producir nuestro cuerpo: vergüenza, ansiedad, inseguridad, miedo… Y consideran que ésta es la clave: hay que aceptar el cuerpo y las emociones que él nos produce sin que esto nos bloquee, condicionando nuestra conducta.

Pros y contras del movimiento Body Neutrality

Las psicólogas de Promethea aseguran estar de acuerdo con algunos planteamientos que establece el ‘Body Neutrality’ porque les parecen sanos, como puede ser observar nuestro cuerpo y aceptarlo, darnos cuenta de los
juicios que hacemos sobre nuestro cuerpo y observarlos… Y tener la certeza de que somos más que nuestro cuerpo.

Así mismo, y según su propio criterio, recogen que esto puede dar una falsa sensación de aceptación hacia el propio cuerpo: “Desde la terapia de aceptación y compromiso, se entiende la aceptación como observar los juicios que aparecen (en este caso en relación a nuestro cuerpo, y no
luchar contra ellos, permitiéndoles estar ahí, dándoles su espacio)”.

En el ‘Body Neutrality’ se cambian los juicios por comentarios sobre la utilidad del cuerpo y en este sentido las expertas consideran que no es un proceso válido de aceptación.

“Si decimos yo no necesito cambiar mi cuerpo estamos condicionando a la persona a que no pueda modificar lo que quiera de su apariencia. Como si el hecho de cambiar algo fuera negativo. Sabemos que esto llevado a cabo de forma obsesiva, se podría convertir en un problema, pero el resultado podría ser diferente si lo hacemos de una forma regulada. No entenderíamos que se dijera que no necesito cambiar mi mente, entendemos que aunque con ella pensemos podemos modificarla, formándonos más, potenciando nuestras capacidades, cambiar nuestra perspectiva sobre algún tema, en definitiva siendo más flexibles mentalmente”.

El Body Neutrality y los TCA

La nutricionista Victoria Lozada apunta que el ‘Body Neutrality’ tratar de mantenernos lo más neutras posibles con nuestra forma de vernos al espejo, con nuestra imagen corporal y con nuestra relación con nuestro cuerpo. “Va de aceptación. Nos dice que no tenemos por qué amar todo nuestro cuerpo y no por eso éste merece menos respeto”, aclara.

Explica que no se enfoca en el cuerpo es bonito o un objeto de deseo, que es básicamente lo que hace la cultura de la dieta y el patriarcado, que se focaliza en que nuestros cuerpos deben ser admirados.

En este sentido, recoge que funciona mejor que el ‘Body Positive’ porque en éste la idea de que hay que amar el cuerpo sí o sí… pero esto es muy difícil cuando a nivel médico, laboral o social no es así y pasa a ser un positivismo tóxico que no nos ayuda en absoluto.

Uno de los aspectos positivos con este nuevo movimiento es que la relación con el ejercicio cambia: “Ahora lo hacemos para disfrutar, desconectar, hacer algo que nos gusta y no necesariamente para tener que transformarlo o cambiarlo a toda costa. Siempre desde el amor y nunca desde el odio. Es lo mejor porque nos recuerda que merecemos ese autocuidado y respeto y no nos fuerza a hacer ejercicio desde el castigo ni dietas restrictivas“.

Por otro lado, y respecto a este movimiento, Patricia Vicario Jiménez, dietista nutricionista del centro de psicología Promethea, considera que lo ideal sería convivir en una sociedad con una percepción neutra de nuestro cuerpo, no juzgarnos ni juzgar a los demás por su apariencia y no hacer comentarios acerca de la apariencia física de las personas.

Por desgracia, la experta tiene la certeza de que esto no no es así: “Los TCA (trastornos de conducta alimentaria) son un problema social, no individual”. Y nos explica que el movimiento ‘Body Neutrality’ puede cambiar la percepción de nuestros cuerpos, bajarla a un segundo plano y ver más allá de la apariencia física de las personas.

En este sentido, asegura que este movimiento podría ayudarnos a tener otra visión o percepción de las personas sin que importe su apariencia. “Me encantaría poder afirmar que puede prevenir los TCA pero al igual que en el movimiento ‘Body Positivity’ todo dependerá de la percepción subjetiva de cada persona y sus circunstancias“, apunta.

Desde su experiencia, Vicario Jiménez confiesa que en su consulta, y casi de forma general, las personas tienen un diálogo interno muy negativo hacia su propia persona. “Nos hablamos a nosotras mismas desde el juicio, la culpabilidad, las prohibiciones… y creo que ambos movimientos (tanto el ‘Body Positive’ como el ‘Body Neutrality’) pueden favorecer a que nos cuestionemos si realmente queremos cumplir con los estándares de belleza preestablecidos (normalmente irreales) y a favorecer que ese diálogo interno fluya de forma mucho más compasiva y amable con nosotras mismas”, concluye la nutricionista.