Las sardinas al horno son una opción sencilla para disfrutar este pescado sin necesidad de freírlo. El ajo, la cebolla, el perejil y el aceite de oliva aportan mucho sabor y ayudan a conseguir un plato jugoso y aromático.
Ingredientes

- 500 g de sardinas frescas, preferiblemente limpias o fileteadas
- ½ cebolla
- 2 dientes de ajo
- Un puñado de perejil fresco
- Aceite de oliva
- Sal al gusto
- Pimienta negra al gusto
Preparación

Comienza revisando y limpiando bien las sardinas, retirando las escamas y las espinas que puedan quedar. Si las compras ya fileteadas, este paso será mucho más rápido.
Pica finamente la cebolla, los dientes de ajo y el perejil. Coloca las sardinas en un recipiente y añade las verduras y hierbas picadas. Condimenta con sal y pimienta y agrega una cantidad generosa de aceite de oliva.
Mezcla cuidadosamente para que las sardinas queden impregnadas con todos los sabores. Cubre el recipiente y deja marinar durante aproximadamente una hora.
Precalienta el horno a 150 °C. Distribuye las sardinas sobre una bandeja procurando que no queden demasiado amontonadas y colócalas inicialmente con la piel hacia abajo.
Hornea durante aproximadamente 15 minutos. Después, dales la vuelta con cuidado y continúa la cocción unos 5 minutos más, vigilando el pescado para evitar que se reseque, ya que el tiempo puede variar ligeramente dependiendo del horno y del tamaño de las sardinas.
Retira del horno y sirve inmediatamente. Puedes terminar el plato con un pequeño chorrito adicional de aceite de oliva y perejil fresco. Acompáñalas con papas, ensalada, verduras asadas o unas rebanadas de pan.
